Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. Gálatas 5-1

Cuándo Dios nos interpela

Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección.(Jeremías 17:23)


El humanista Mark Twain hablaba de la Biblia como uno de sus amigos. Este último le dijo: <<Lo que me perturba de la Biblia es todo lo que no entiendo>>. <<A mí me pasa todo lo contrario, respondio Twain, lo que me perturba de la Biblia es precisamente lo que entiendo>>. Por medio de este dicho afirmaba una gran verdad. Lo que realmente nos interpela de la Biblia es lo que comprendemos muy bien, pero que no queremos tener en cuenta. 

Los israelitas, por ejemplo, habían captado bien el valor de los diez mandamientos, pero el problema consistía en poner en práctica esas advertencias divinas.
Cierto día Jesús explica a Nicodemo, un hombre culto y rico, las bases del ``nuevo nacimiento´´.

El que no naciera de agua y del espíritu, no puedo entrar en el reino de dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario saber nacer de nuevo´´ (Juan 3:5-7).

Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon los que desecharon los que amonestaban en la tierra, Mucho menos nosotros, si desecháremos al menos una amonesta desde los cielos.(Hebreos 12:25)

Al igual que un niño, con su simplicidad y humildad, sometamonos a la autoridad de la palabra de Dios (Mateo 18: 3). La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios (Romanos 10: 17).

Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud.(Jeremías 22:21)

 

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