Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. Gálatas 5-1

Estar satisfechos con nuestra suerte

 Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; (Filipenses 2:14-15)

 

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¡Cuántas personas vemos a nuestro alrededor que nunca están contentas con su suerte, su trabajo o su entorno!  Este nunca debería ser el caso de los creyentes. Pensemos en el apóstol Pablo, quién desde el fondo de su prisión en Roma expresaba su voz y exhortaba a los filipenses a regocijarse con él por pertenecer el Señor (cap 4:4).

Sí, demostremos mediante nuestro comportamiento el gozo por pertenecer a esta familia, cuyo Padre todopoderoso obra siempre con perfecta sabiduría para el bien de sus hijos.

Sin murmuraciones(sin quejas), porque Dios colocó ante mí la tarea que me corresponde. ¿Me parece ingrata y monótona? ¡Que importa! Tiene su utilidad ya que me fue ordenada, tal vez simplemente para enseñarme paciencia, sumisión y confianza.

No me quejo si mi salario no está a la altura de mi mérito o de las necesidades de mi familia. Cuento con Dios, quien sabe lo que necesito.Sin contiendas (sin argumentación): éstas surgen cuando nuestra mente se fija en nosotros y en nuestros problemas.

  Nos llevan a cuestionar la manera de hablar de Dios y a que ayudar y a querer ayudarle en su plan respecto a nosotros. 

Cristianos, recordemos que el contentamiento y el agradecimiento son un poderoso testimonio del amor de Dios para los que nos observan. Cuando dice un poeta: 

Cuando el viento de la tempestad 

Ensombrece tu claro cielo, 

en lugar de agachar la cabeza,

Cuenta las bendiciones de Dios.

 

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