Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. Gálatas 5-1

Resplandecer en la noche (Filipenses 2:15)

 Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; (Filipenses 2:15) 

 


Salgamos en una noche estrellada y levantemos la vista, nuestro gran creador tachonó la bóveda celeste con una multitud de estrellas, las cuales con el sol y la luna forman parte de los cuerpos celestes que él creó para alumbrar el mundo. En la noche moral de esta tierra, Dios también colocó lumbreras aquí y allá, llamadas a resplandecer en el mundo.

Esos son los creyentes. Una estrella es un cuerpo celeste, y este es el carácter que deben tener los creyentes del tiempo actual. Forman parte del pueblo celestial de Dios (1 Corintios 15 :40) Cómo tales, invitan a los hombres a mirar hacia arriba para que se acuerden de que existe un Dios sabio, poderoso e infinito como los espacios del universo, un Dios a quien, algún día, tendrán que rendir cuentas.

Las estrellas son guías para el viajero perdido en la noche: le sirven de brújula. Pensamos en la que condujo a los Magos hacia el niño Jesús. Seamos, para los perdidos en el mundo, como la estrella que los conducirá al Salvador.

Por la posición que ocupan en el cielo, los astros también indican cuál es el momento del año y la hora de la noche. Tenemos la responsabilidad de anunciar a los hombres de nuestro tiempo que, en el sentido espiritual, la noche está avanzada y se acerca el día del Señor (Romanos 13:12).

Lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. (Génesis 15:5)

 

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