Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. Gálatas 5-1

El tamaño de la fe - (Romanos 10:17)

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Romanos 10:17)

 


A veces oímos decir de una persona:" ¡Tiene una fe muy grande"! del mismo modo que diríamos :"Es muy inteligente",¿Esto significa que nuestra fe estaría ligada a nuestras capacidades? ¡Por supuesto que no! La fe no es una especie de energía espiritual que está en nosotros, ni una fuerza del alma por medio de la cual hacemos algo. No , la fe es una humilde confianza en un Dios a quién conocemos. Sabemos que él es poderoso para cumplir lo que prometió . Si hacemos algo por fe es porque confiamos en él .

La fe cristiana se apoya en Dios . Por ello es primordial conocer sus promesas. Nuestra fe crece en relación con nuestro conocimiento de aquel a quien la Biblia revela, por lo tanto hay que leerla y meditarla. Esto requiere  que nuestro corazón se comprometa a hacer la voluntad de Dios . Y el Espíritu Santo nos da la inteligencia necesaria para comprender los pensamientos de Dios y captar la enseñanza de Jesús.

A veces nos parece difícil creer, porque a menudo nuestros pensamientos  naturales son opuestos a los de Dios. Pasamos por momentos de duda, de incertidumbre y de incomprensión de la Palabra de Dios, pero no tratemos de averiguar si nuestra capacidad para creer es grande o pequeña, Dios es grande, y no nosotros. Él es digno de nuestra confianza. Jesús dijo:" Tened fe en Dios"( Marcos 11:22).

Esta es la visita del Amigo Fiel , visita que quiere alargar hasta su pronta venida para llevarlo a su perfecta felicidad. Jesús llora con usted así como lo hizo en otro tiempo con las hermanas de Betania que pasaban por  momentos de duelo (Juan 11:35) Él conoce su tristeza y simpatiza con ella, al mismo tiempo que le enseña conocerle mejor , a confiar en él . Él le dice: " Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad" 2( Corintios 12: 9 ).

¿ Porque no le diría hoy:" Tus consolaciones alegraban mi alma?

Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,  plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; (Romanos 4:20-21)

 

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