Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. Gálatas 5-1

La división de la humanidad (Deuteronomio 30:19)

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; (Deuteronomio 30:19)

 


El mundo es como un mosaico formado por naciones, pueblos y culturas muy diferentes unas de otras. Pero en realidad, en cuanto a la perspectiva de la eternidad, solo hay dos grupos de personas: las que ponen su confianza en Dios, porque saben que son culpables ante él, y las que no lo hacen. 

A las primeras la Palabra de Dios les aporta un feliz mensaje: la muerte de Jesucristo borra los pecados de todos lo que confían en él "Como la nieve serán emblanquecidos" ( Isaias 1:18). Para el otro grupo, el conjunto de aquellos que rechazan a Dios y su perdón, o piensan que podrán enfrentarse por si mismos a su culpabilidad, la Biblia declara que la ira divina permanece sobre ellos. 

Estos dos grupos caminan a la par en la tierra, y a veces es difícil distinguirlos porque los creyentes no siempre buscan la fe que les anima. Sin embargo hay algo invariable: los que mueren en la fe van a Jesús y tienen asegurada una eternidad feliz, pero los que mueren en la incredulidad, quienes llevaron una vida lejos de Dios, permanecerán lejos de el eternamente.

El mensaje de Dios es preciso y está lleno de una gracia infinita, pero nos interpelan. ¿Creo en Jesús al Señor, a quien Dios resucitó de entre los muertos?(Romanos 10:9). ¿Dónde pasaré la eternidad? Sólo la pregunta ya asusta... a menos que uno haya arreglado la cuestión de sus pecados con Dios. Por eso "os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios" (2 Corintios 5:20).

 

Anímate! Se el primero en comentar este video

Artículos Relacionados

Últimos Artículos

Most popular