Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.(Hechos 8:37)
Una joven estudiante de Física y Ciencias naturales le dijo un creyente: – Me doy cuenta de que usted tiene algo que yo quisiera poseer, pero no puedo creer. Mire, los dogmas y las instituciones eclesiásticas, no las puedo tragar. Es como si tuviera que tragarme un manojo de paja.
-No es necesario que se tragué ese manojo -le contestó el creyente, riendo-. ¿Ya tuvo usted oportunidad de oír hablar de Jesús?
-Si- dijo ella.
-Pues, ¿que me diría usted si la afirmase que Jesús es un mentiroso? -Le diría: eso no lo creo -repuso la joven.
-Entonces,¿Jesús dice la verdad?
-Si -afirmo ella-, lo creo.
-Vea, señorita, usted ya cree. Acaba de dar testimonio de su confianza en Jesús. Así es como se empieza. Él dice la verdad.Jesús mismo afirma: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero , y a quien has enviado” (Juan 17:3).
No luche contra dogmas e instituciones eclesiásticas. Por encima de la niebla de este mundo, Alguien viene a su encuentro. Poco a poco, cada vez más claramente, usted discernirá las huellas de los clavos, las señales de la corona de espinas que atestiguan que Él cargó con los pecados de usted y que la amó, cuando todavía nadie la amaba.
Frente a jesús, ¡que le sen abiertos los ojos y llegué a decirle: <<Mi salvador, mi Señor y mi Dios>>! Creemos cuando confiamos en Jesucristo y le entregamos nuestra vida a cambio del perdón de nuestros pecados.
Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? (Juan 9:35)
