¿Está la juventud en un callejón sin salida?

 Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien.  Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazón. (Job 22:21-22)

 


En Francia los especialistas en problemas de la adolescencia revelan que el suicidio de los jóvenes es la primera causa de muerte en los que se hallan entre veinte y veinticuatro años de edad, y la segunda en los de quince a diecinueve, después de los fallecimientos por accidente.

Esta juventud oculta su vacío interior y su desconcierto bajo raudales de música alborotadora; clama su amargura mediante actos de violencia. Se la cree alegre porque canta, parece reflexiva porque discute, llena de vida porque se agita, pero es infinitamente triste.

¿Por qué? Ella confiaba en el mundo y el mundo la decepcionó; creía en el hombre y el hombre la traicionó. Y, por encima de todo, no quiere volverse hacia Dios. Prefiere vivir y morir en su esperanza, lejos de él.

Juventud de este principio de siglo, equivocaste el camino. Sólo Dios da la felicidad presente y eterna; porque él es “el bienaventurado y solo Soberano”. Joven, acude a él tal como eres. Cuando hayas obtenido su perdón, él te dará el nombre de hijo. 

Conocerás su amor y dirás como el rey Ezequías: “He aquí que se a cambiado en paza mi amarga aflicción! Y tú en amor hacia mi alma la libraste del hoyo de destrucción; porque has echado todos mis pecados tras de tus espaldas” (Isaías 38:17 )

 

“Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26).