Las Escrituras, de principio a fin, insisten en que la verdadera religión se encuentra primordialmente en nuestras emociones en el temor, la esperanza, el amor, el odio, el deseo, el gozo, la tristeza, la gratitud, la compasión, y el celo. Considerémoslas por un momento.
Temor: Según las Escrituras, el temor piadoso es una parte principal de la verdadera religión. Un nombre que lasEscrituras frecuentemente dan a los creyentes es “temerosos de Dios”, o, “los que temen a Jehová”. Por esto la verdadera piedad a veces se conoce como “el temor de Dios”.
Esperanza: La esperanza en Dios y sus promesas es, según las Escrituras, una parte importante de la verdadera religión. El apóstol Pablo la menciona entre las tres grandes columnas que conforman la religión verdadera (1 Corintios 13:13). La esperanza es el yelmo del soldado cristiano: “Con la esperanza de salvación como yelmo” (1 Tesalonicenses 5:8). Es el ancla del alma: “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma” (Hebreos 6:19). A veces el temor piadoso va unido a la esperanza en definir el carácter del verdadero creyente: “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia” (Salmos 33:18).
Amor: En las Escrituras hay una estrecha relación entre la verdadera religión y la emoción del amor: amor por Dios, por Jesucristo, por el pueblo de Dios, y por la humanidad. Son innumerables los versículos que enseñan esto, y los enfocaremos en el punto que sigue. Sin embargo, debemos observar que las Escrituras hablan de la emoción opuesta, la del odio, odio por el pecado como una emoción también importante dentro de la religión verdadera. “El temor de Jehová es aborrecer el mal” (Proverbios 8:13 ). De acuerdo con esto, las Escrituras hacen un llamado a los creyentes a que demuestren así su sinceridad: “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal” (Salmos 97:10).
Deseo: Las Escrituras a menudo mencionan un deseo santo, expresado en hambre y sed por Dios y por la santidad, como parte importante de la religión verdadera. “Tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma” (Isaías 26:8). “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Salmos 63:1). “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6).
Gozo: Las Escrituras hablan del gozo como una gran parte de la religión verdadera. “Alegraos, justos, en Jehová” (Salmos 97:12). “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4). “El fruto del Espíritu es amor, gozo,” etc. (Gálatas 5:22).
Tristeza: Tristeza espiritual, contricción, y quebrantamiento de corazón, conforman una gran parte de la religión verdadera, según las Escrituras. “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” (Mateo 5:4). “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmos 51:17). “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Isaías 57:15).
Gratitud: Otra emoción espiritual que las Escrituras suelen mencionar es la gratitud, especialmente aquella expresada en la alabanza a Dios. Esta emoción aparece con tanta frecuencia, particularmente en los salmos, que no necesito citar versículos específicos.
Misericordia: Frecuentemente las Escrituras hablan de la compasión o la misericordia como parte esencial de la verdadera religión. Jesús enseñó que la misericordia es una de las demandas más importantes de la ley de Dios: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7). “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe”. (Mateo 23:23). De igual manera, Pablo enfatizó esta virtud: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia” (Colosenses 3:12).
Celo: Las Escrituras dicen que el celo espiritual es parte esencial de la verdadera religión. Cristo tenía en mente lograr en los suyos esta actitud cuando murió por nosotros: “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14). He mencionado tan solo unos pocos textos de muchos que establecen que la religión verdadera se centra de manera definitiva en nuestras emociones. Si alguno deseara disputar esto, se vería obligado a descartar la Biblia y buscarse alguna otra norma según la cual evaluar la naturaleza de la verdadera religión.
Por: Jonathan Edwards

