“Somos como niños malcriados, queremos prosperidad, queremos bendiciones, queremos y queremos. Espera un minuto, nos estamos acercando a un Dios Santo; aún Dios que no nos debe nada, nosotros se lo debemos todo. Cuando entendemos nuestra propia indignidad y cuán grande es Dios, dejaremos de lado nuestros ‘ derechos y demandas’ y solamente nos postraremos delante de Él “.
Por: Martyn Lloyd-Jones

