Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.(2 Juan 1:4 )
Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.(Isaías 49:25)
Peney (Suiza), 17 abril 1866. <<Me arrodillo profundamente emocionada en este solemne momento en que voy a escribir mis últimas voluntades, pidiéndote, oh Dios, que bendigas a mis hijos en su cuerpo y en su alma y que te acuerdes de ellos en tu misericordia. De ti, mí Dios, recibí todas las cosas. Tú preparate el pasado, el presente y el porvenir; en tu gracia te diste a conocer a mí, Dios de bondad, ¿quién soy yo para que hayas querido revelarte así? Ésta es tu gran misericordia por la que me amaste Jesucristo mi Salvador.En esta tierra, donde quisiste que yo habitara,proveíste a todas mis necesidades y nunca me han faltado manifestaciones de tu amor. Te pido perdón, oh mi Dios, por todas las veces que contristé tu espíritu…
En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.(Juan 16:23)
Deseo que estos últimos días de mi vida que todavía me concedes en esta tierra empleados para tu gloria.Sé tú el que disponga mi corazón para que nada en el mundo me aleje de ti. Todavía te pido por la conversación de mis hijos y nietos. Muchas veces me dijiste: “No temas,cree solemnemente”. Me voy con la seguridad que da tu promesa>>.
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; (2 Pedro 1:3-4)

