TODOS LOS HOMBRES VIVEN PARA CONOCER A DIOS

Ni siquiera entre los bárbaros y completamente salvajes es posible encontrar un hombre que carezca de cierto sentido religioso; y esto es debido a que todos nosotros hemos sido creados para este fin: conocer la Majestad de nuestro Creador y una vez conocida, tenerle en gran estima por encima de todo y honrarle con todo temor, amor y reverencia

 

Dejando aparte a los infieles, que sólo tratan de borrar de ni memoria este sentido de Dios, implantado en sus corazones nosotros, los que hacemos profesión de piedad, hemos de tener presente que esta vida caduca y que pronto terminará, no debería ser otra cosa sino una meditación de la inmortalidad.  

Ahora bien, en ninguna parte podemos encontrar la vida eterna e inmortal, si no es en Dios. Por tanto, el principal cuidado y preocupación de nuestra vida debe consistir en buscar a Dios y aspirar a Él con todo el afecto de nuestro corazón y encontrar el único reposo sólo en Él.