Predicar es irreductiblemente doctrinal por el simple hecho de que la predicación es una forma de enseñar acerca de Dios. Pero no toda doctrina es buena doctrina. Estamos llamados a enseñar la doctrina que es sana (1 Tim. 1:10; 6: 3; Tit. 2: 1). En consecuencia, el predicador debe tener cuidado de ser consciente de la amplitud y profundidad de lo que le da a sus ovejas.
Enseñar la sana doctrina no es una vocación pequeña. No significa dar a tus ovejas todo lo que hay que decir en cada sermón al tratar de hacer que beban de una manguera de bomberos. La predicación de una sana doctrina adopta el enfoque largo y paciente de exponer las Escrituras semana tras semana, poniendo ladrillo por ladrillo el edificio glorioso de todo el consejo de Dios. Es un llamamiento en el que el predicador gastará todas sus energías en toda su vida en la comodidad de que no está solo, sino que sirve al lado de compañeros de trabajo en el gran proyecto de construcción del templo de Dios (1 Co. 3: 9)
La siguiente es una lista de predicadores de sana doctrina. No son los únicos pero son con más referencia:
- Sugel Michelen
- John MacArthur
- John Piper
- Paul Washer
- David Plat
- Chuy Olivares
- Steven Lawson
- Miguel Núñez
- Tim Conway
- Tim Challies
- R.C Sproul
- Charles Spurgeon
- Martyn Lloyd Jones
- Mark Dever
- David Wilkerson
- John Owen
- Albert Mohler
- Martin Lutero
- Ligon Duncan
- J.C Ryle
- Kevin DeYoung
- A.W. Tozer
- Matt Chandler
- John Wesley
- D. A. Carson
- John Foxe
- Charles Stanley
- Paulo Junior
- Timothy Keller
- Leonard Ravenhill
- John Stott
- John Bunyan
- C.S. Lewis
- Juan Calvino
- Carter Colon
- Hector Bustamente
- Juan Manuel Vaz
- Salvador Gómez
- David Barcelo
- Don Kistler
- J Vernon McGee
- David Jeremiah
- Adrian Rogers
- Zac Poonen
Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (Ef. 4: 13-15.)
Si sabes más predicadores de sana doctrina. Esperamos tus comentarios.

