“Cuidado con fabricarte un Dios propio: un Dios lleno de misericordia, pero no justo; un Dios lleno de amor, pero no santo; un Dios que tiene un cielo para todos, pero infierno para nadie. Tal Dios es un ídolo tuyo. No es el Dios de la Biblia.” (J. C. Ryle)

