En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. (1 Juan 4:9)
Para desarrollarse, el ser humano tiene necesidad de amor, así como una planta necesita el sol y el agua, necesidad de recibirlo y necesidad de darlo. El drama es que, a lo largo de la vida, esa doble necesidad se ve poco satisfecha. ¿Por que?.
Esto debe a la naturaleza del amor humano que solo ama lo que considera amable y, muchas veces, aguarda a que sea el otro quien de el primer paso. Estamos decepcionados de los demás y ellos lo están de nosotros.La Biblia en ninguna parte nos dice que somos dignos de amor.
Al contrario, declara que somos aborrecibles, y aborreciendo nos unos a otros (Tito 3 : 3). Aborrecibles y, sin embargo, teniendo necesidad de ser amados, tal es la contradicción de nuestra naturaleza, eso explica tantos desórdenes en el plano moral y psíquico.
Solo Dios pudo resolver este problema siendo el primero en amar a los hombres, y amándolos tal y como son. En su propio corazón halló motivo para su amor por nosotros.
Dios es amor, afirma el Apóstol Juan en dos ocasiones (1 Juan 4 : 8 y 16)
La existencia del amor presupone la existencia de alguien, a quien amar. Ese alguien es usted, soy yo, son todos los hombres, inclusive los más culpables.
Porque si bien Dios quién es santo, aborrece el pecado, también es amor, y ama al pecador. Acuda a el tal cómo es.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)
De tal manera le amo que dio a su Hijo Jesús por usted. Acepte esta gratuita salvación.
