Es necesario saber escuchar al Señor – Reflexiones Cristianas

  Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres,  9 No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño.  10 Yo soy Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré.  11 Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. Salmo 81:8, 11

Cierto día mi hijo me consultó un problema importante, y esperé hasta que estuviera disponible para retomar el asunto.

En la tarde entré en su habitación, donde estaba escuchando música con los auriculares. Levantó uno de ellos y me dijo: «Te escucho…». Pero yo me fui, pues quería tener toda su atención. Al día siguiente, mientras hacía sus deberes, sin levantar la vista de su libro volvió a decirme lo mismo: «Te escucho…». Al otro día vino con unos amigos y no le pude hablar del asunto… Por fin una noche lo encontré solo. Cerró su libro, se quitó sus auriculares (los dos) y me dijo: «Sí, mamá, te escucho…». ¡Esto era lo que estaba esperando!


 

A veces ocurre que le contamos a Dios un problema mediante la oración. Pero la respuesta parece tardar, y muy a menudo creemos que Dios no nos ha respondido. ¿Hemos pensado en guardar silencio en nosotros y alrededor de nosotros, para escuchar verdaderamente?

Decir: «Escucho…» es bastante fácil, pero lo importante es nuestra actitud. Es necesario estar realmente disponible, haciendo callar los ruidos que nos rodean… Es necesario saber escuchar al Señor en primer lugar, incluso antes de nuestras preocupaciones, de nuestros pensamientos más queridos. A menudo Dios nos responde a través de su Palabra, mediante un versículo, el recuerdo de un pasaje. Tengamos confianza, paciencia, estemos atentos y, sobre todo (es la condición esencial), dispuestos a obedecer al Señor. ¡Él espera pacientemente que estemos listos para escucharle!

 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.1 Samuel 3:9