La fe, sin obras, es muerta

Intro- ¿Ustedes recuerdan cómo terminamos el mensaje de hace 8 días, cómo termina el pasaje anterior que estudiamos? Fíjense en la parte final del versículo 13, que dice, “la misericordia triunfa sobre el juicio.” Así terminamos la vez pasada con algo de confianza para el cristiano, para el hijo de Dios- la ley de Dios ya no es una ley de esclavitud, una ley de condenación, sino una ley de libertad, porque la misericordia triunfa sobre el juicio- Cristo cumplió la ley en nuestro lugar, y sufrió el juicio de Su Padre, y por eso recibimos de Su gracia y misericordia en la salvación.


 

 Pero Santiago, como un buen pastor, quiere evitar los extremos- por supuesto, no quiere que el verdadero hijo de Dios viva en culpa constante- no quiere que viva siempre con el miedo del juicio de Dios cuando Cristo ya lo sufrió por él. Pero tampoco quiere que ninguna persona que leyó su carta fuera al otro extremo, diciendo que, si Cristo sufrió todo, si no hay juicio para nosotros, entonces, podemos vivir como queramos. No quiere que nadie piense que si la misericordia triunfa sobre el juicio, y no estamos bajo la ley como medio de ser salvo, entonces nuestras acciones y obras no son importantes.

Y Santiago está tan preocupado que nadie vaya a este extremo que dice algunas cosas muy fuertes, y difíciles, en este pasaje- dice algunas cosas que parecen- parecen- estar en contra de la enseñanza de Pablo en cuanto a la justificación por la fe, que la salvación es por gracia, no por obras. Pero vamos a ver que no es así- que Santiago no contradice a Pablo, sino que sus audiencias son diferentes- están hablando de diferentes problemas- pero su conclusión es la misma.

Entonces, aquí en estos versículos, Santiago nos va a enseñar un tema que él considera vital- tiene que ver con lo que es el fundamento de todo este libro- que necesitamos ser hacedores de la Palabra, y no solamente oidores, porque la fe, sin obras, está muerta. Santiago nos dice, claramente, en el versículo 14- “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” Y lo que vamos a ver es que Santiago espera una respuesta específica a esta pregunta- no- no, este tipo de fe, sin obras, no puede salvar.

Es importante entender que Santiago no está diciendo que la fe no salva- claro que no. Cuando dice, “¿podrá la fe salvarle?”, se refiere a lo que dijo en la frase anterior- una persona que dice que tiene fe, pero no tiene obras. Lo que está enseñando es que algunos reclaman tener fe, pero la falta de obras muestra que lo que dice es falso. “¿De qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras?” No aprovecha nada- la fe no puede salvar si es una fe muerta, si no hay ninguna prueba de que es una fe verdadera.

Vamos a ver más de esto en el mensaje, pero desde el principio quiero que todos entiendan- Santiago no está diciendo que somos salvos por obras, y no por fe, sino está diciendo que la fe falsa no salva- y la fe falsa es probada por una falta de obras, una falta de acción, una falta de fruto. Entonces, este pasaje- así como todo el libro, en un sentido- está atacando a la persona que reclama tener fe, que reclama ser hijo de Dios, pero no demuestra los frutos, no pone su fe en práctica. Las obras no son el medio para obtener la salvación, sino las obras son necesarias para probar que la fe sea real.

Entonces, Santiago escribe estos versículos para ayudarnos a no caer en los extremos. Claro, para el verdadero hijo de Dios, no hay ninguna condenación- no estamos bajo la ley como medio de la salvaciónCristo tomó nuestro lugar y sufrió la ira de Su Padre por nosotros. Pero lo que Santiago aquí quiere enfatizar es que no todos los que saben esta doctrina son salvos- no todos los que dicen que tienen fe realmente tienen fe- algunos tienen una fe falsa, que es probada por una falta de acción, una falta de fruto en su vida. Entonces, cuando Santiago habla de ser justificado por obras, y no solamente por fe, no está hablando de ser justificado por medio de las obras de la ley- porque ya descartó esta posibilidad en los versículos anteriores- sino que Santiago quiere enseñarnos que somos justificados por una fe que es probada por acción, por obras- buenas obras que demuestran nuestra salvación, no obediencia a la ley como medio de salvación.

Entonces este mensaje es para aquellos que reclaman ser cristianos, pero no lo son, y necesitan ser salvos. Y podríamos decir que el mensaje también puede ser para aquellos que sí son cristianos, pero por ignorancia o por debilidad o por pecado viven como el mundo- o por lo menos, tienen la tendencia de caer en ciertos pecados que no deberían caracterizar el hijo de Dios. Porque una verdadera fe se prueba por la acción- porque una fe, sin obras, es muerta.

Santiago usa 4 ilustraciones en este pasaje para probar su proposición, su tema, que la fe, sin obras, sin acción, no puede salvar- y así vamos a estudiar este pasaje- vamos a considerar esta proposición de Santiago, usando sus 4 ilustraciones, y llegando a la misma conclusión después de cada una.

Porque es interesante ver cómo este pasaje está construido- el versículo 14 nos da la proposición- que el tipo de fe que no tiene resultados, que no produce fruto, no puede salvar- porque es fe falsa. En los siguientes versículos tenemos las ilustraciones, y después de explicar cada ilustración, Santiago nos dice básicamente lo mismo- la fe, sin obras, es muerta- está muerta- que la acción es la prueba de una fe verdadera.

La primera ilustración se encuentra en los versículos 15-16- y les quiero recordar, en cada ilustración, que Santiago está probando que una fe sin obras no puede salvar- tomando en cuenta que no está hablando de las obras como medio de la salvación, sino que una fe sin fruto, sin resultados, es una fe muerta y falsa.

  • La proposición- vs. 14- espera la respuesta “no”
  • La primera ilustración- vs. 15-16

Leamos la primera ilustración de esta verdad en los versículos 15-16 [LEER]. Entonces, estamos hablando aquí de la persona que tiene una supuesta fe, pero sin obras- es la persona que reclama ser cristiano, pero no actúa como cristiano. Por ejemplo, esta persona ve a un cristiano en necesidad- desnudo, que no habla tanto de no tener ropa, sino en este contexto, tener ropa andrajosa que es insuficiente para su necesidad, para el clima actual. Esta persona también tiene necesidad de su mantenimiento diario- carece de su sustento diario. Y esta persona, enfrentada con esta situación, no hace nada, sino solamente dice, “vaya en paz, caliéntate y sáciate”- pero no le da nada para lo que es necesario para su sobrevivencia física.

Esta persona carece de amor- y si esto es característica de su vida, podemos observar, sin mucha duda, que no es un cristiano- que puede reclamar tener fe, pero puesto que esta fe no es acompañada por obras, es una fe falsa. Y como vamos a ver en todo este mensaje, entiendan por favor que esto no habla de cuando nosotros caemos en este pecado- habla de cuando es característica de una vida, cuando honestamente no hay nada de amor para con otras personas en necesidad.

Obviamente, entendemos que esto no está bien. Pero necesitamos pensar mucho en nosotros, porque, aun si no actuamos así siempre, aun si no carecemos completamente de amor, así demostrando que nuestra fe no es verdadera, siempre podemos reconocer nuestros pecados y mejorar. Porque esta persona que trata a la persona necesitada de tal manera parece, externamente, ser espiritual. Porque esta frase, “vaya en paz,” era una frase muy bíblica para el judío, era una frase muy “espiritual.” Significa, “vaya con Dios”- es un deseo que Dios vaya con la persona y que Dios le dé paz.

En nuestros términos, podemos pensarlo así- es cuando vemos la necesidad física de un hermano en Cristo, y solamente decimos, “Dios te bendiga- voy a orar por ti.” Fíjense, no estoy diciendo que la oración no es importante- es esencial- pero no podemos solamente decir palabras piadosas y espirituales cuando un hermano o hermana está en necesidad y podemos hacer algo. Tal vez no tenemos mucho tampoco, pero sí podemos dar algo- tal vez tenemos que sacrificar mucho, sacrificar algo que habíamos apartado para otra cosa, pero sí podemos hacer algo.

Por supuesto hermano, tenemos que orar- y sí tenemos que animar con nuestras palabras- pero también necesitamos demostrar nuestra fe por nuestras acciones, y no solamente hablar espiritualmente, sino sacrificar de lo que tenemos- para el bien de un hermano o hermana en Cristo.

Muy prácticamente, pienso en nuestra ofrenda especial para hermanos en necesidad. Entiendo que el dar en esta ofrenda es dar sacrificialmente- es dar más de lo que normalmente daríamos. Pero, así es el cristiano- así es el hijo de Dios- damos de lo que Dios nos ha dado, hasta que duela- sacrificando para el bien de otros.

  • La conclusión- vs. 17

Y vemos la conclusión de Santiago después de esta ilustración, en el versículo 17- “así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.” Cuando una persona reclama tener la fe verdadera en Jesucristo, pero no tiene ningún interés en el hermano necesitado, demuestra que hay un problema- cuando una persona no sacrifica de lo que tiene para el bien de otros, es un problema- porque la fe, sin obras, es muerta en sí misma. Estas obras no salvan- el dar sacrificialmente no te salva, no tiene nada que ver con ganar la salvación- pero una persona que ha sido salva va a tener el deseo de sacrificar de lo que tiene para otros- no va a solamente decir las palabras pero no hacer nada.

Como vamos a enfatizar en todo este mensaje, todo esto no es para desanimar al verdadero hijo de Dios que sí hace buenas obras, pero no tan perfectamente como quiera. Todo esto no es para quitar la seguridad de la salvación de un verdadero creyente. Por supuesto podemos pecar de esta manera- por supuesto que no siempre ayudamos a todos a quienes deberíamos ayudar. Recuerdan que no somos salvos por lo que hacemos o no hacemos, y no guardamos la salvación por lo que hacemos o no hacemos. Dios sabe que estamos en el proceso de la santificación, que no vamos a ser perfectos en esta vida, hasta el cielo- pero sí quiere que seamos enfrentados con nuestra pereza y egoísmo- porque aun si somos cristianos, e intentamos ayudar a otros, siempre podemos mejorar, y siempre podemos sacrificar más.

La segunda ilustración se encuentra en los versículos 18-19, pero recuerden primero la proposición- la fe, sin obras, no salva- la fe que no es probada por los frutos del Espíritu no es una fe verdadera. Y la segunda ilustración de esta verdad está en los versículos 18-19 [LEER].

  • La proposición- vs. 14
  • La segunda ilustración- vs. 18-19

Esto ha sido un poco difícil a traducir- si Santiago está usando un oponente hipotético, o si está expresando que hay diferentes perspectivas- no sabemos exactamente. Pero entendemos que Santiago otra vez está enfatizando que la única prueba de la fe verdadera es el fruto de las buenas obras. Como dice, “muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” Ésta es la única manera para ver si una fe es verdadera- si es acompañada por obras.

Si alguien quiere decir, “yo creo en Dios- por eso soy salvo”- Santiago demuestra, fuertemente, que este tipo de conocimiento, en sí mismo, no es nada mejor que la creencia de los demonios- otra vez, leamos el versículo 19 [LEER].

Los demonios creen en Dios- creen que Dios es uno, como los judíos repetían diariamente, citando Deuteronomio 6:4– “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” Los demonios saben que este versículo es la verdad- los demonios tienen un concepto correcto de la persona de Dios- pero esto no les salva- ellos creen esto, y tiemblan- porque no se arrepienten para creer en Cristo.

Pensando en nuestro día, es interesante cómo algunos reaccionan a un conocimiento de Dios. Algunos aprenden de Dios, y le odian- otros aprenden de Dios, y le temen y le aman. Hay personas que aprenden de la salvación por fe, y la odian- hay personas que aprenden de la absoluta soberanía de Dios, y por eso odian a este Dios que consideran un Dios malo e injusto- hay personas que aprenden de los mandamientos de Dios, y le odian, porque piensan que nadie tiene el derecho de decirles qué deben y no deben hacer.

Es decir, el mero conocimiento no garantiza nada- dos personas pueden leer los mismos versículos, y salir con diferentes actitudes en cuanto a lo que aprendieron- dos personas pueden escuchar la misma prédica, y uno acepta lo que escucha y se humilla ante Dios en arrepentimiento, mientras la otra persona, que escuchó la misma prédica, puede salir más duro, odiando al Dios de quien se enteró ese día.

  • La conclusión- vs. 20

 Entonces, la conclusión de Santiago de esta segunda ilustración es fuerte- versículo 20- “¿mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” Santiago llama a esta persona sin la verdadera fe, “hombre vano”- que quiere decir, más literalmente, “hombre con cabeza hueca”- o, aún más sencillamente, “hombre necio.”

Es necio decir que tienes fe cuando no hay ningún fruto- es necio decir que tienes fe cuando la verdad es que solamente tienes conocimiento, sin arrepentimiento y creencia verdadera en Cristo. Otra vez Santiago dice, que la fe, sin obras, es muerta- es estéril- no produce fruto, y por tanto, no es real.

Piensen en nuestra propia cultura- todos dicen que tienen fe- la mayoría de la gente en Latinoamérica diría que cree en Dios- que tiene fe en Dios- pero ¿qué tipo de fe? Porque la fe, sin obras, es muerta- una persona puede reclamar tener fe, puede reclamar conocer a Dios, pero si no hay fruto, es una mentira, es un engaño.

En tercer lugar, veamos la ilustración de Abraham, en los versículos 21-23 [LEER].

  • La proposición- vs. 14
  • La tercera ilustración- vs. 21-23

Esto parece ser un problema- porque Santiago dice que Abraham fue justificado por obras- que la fe actuó juntamente con sus obras. Pero tenemos que pensar, como siempre, en el contexto. Si sacamos estos versículos fuera de su contexto, entonces parece ser una contradicción en la Biblia. Pero cuando recordamos lo que Santiago está enseñando e ilustrando en este pasaje, realmente no hay ningún problema en la interpretación.

Santiago quiere probar que la fe, sin obras, es muerta- que una persona puede reclamar ser salva y tener la fe en Dios, pero si no hay fruto, si no hay resultados, tal fe es muerta, es falsa, es un hueco conocimiento del tipo que tienen los demonios. Entonces, en esta ilustración, Santiago usa el ejemplo de Abraham para probar que Abraham, quien fue obviamente salvo por la fe, por su creencia en Dios- como Santiago dice en el versículo 23- “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia”- que Abraham probó su fe por sus obras- que la prueba de la veracidad de la fe de Abraham es vista claramente en sus obras- ante todo, su obra de estar dispuesto a sacrificar a Isaac cuando así fue mandado por Dios.

Y creo que sabemos la historia- Dios dio a Abraham y Sara un hijo en su vejez- Isaac, el hijo de la promesa, para continuar el pacto que Dios había hecho con Abraham. Fue un milagro completo, demostrando la fidelidad de Dios a Su palabra. Por eso fue una prueba tan fuerte cuando Dios mandó a Abraham que sacrificara a su hijo. Pero Abraham, en fe, obedeció- y Dios le detuvo antes de lo que hiciera, porque había probada su fe.

Fíjense bien, la obediencia de Abraham en sacrificar a su hijo no le salvó- porque Dios ya había salvado a Abraham hace muchos años. No, la obediencia de Abraham probó la veracidad de su fe. Por eso vemos que Santiago no está hablando para nada de las obras necesarias para ser salvo, sino las obras necesarias para probar una fe verdadera. Santiago usa este ejemplo a propósito- usa el ejemplo del sacrificio de Isaac, que sucedió mucho después de la salvación de Abraham, para que no nos confundamos. Lo que Abraham hizo con Isaac no le salvó- probó su salvación que había sucedido muchos años atrás.

O, también podemos verlo de esta manera- la fe de Abraham fue demostrada por su obediencia en esta prueba- esto es lo que significa justificación en este contexto- su fe fue probada por su obra. Creo que esto nos ayuda mucho- cuando Pablo habla de la justificación por la fe, y no por obras, habla en el sentido legalser declarado justo. En este contexto, no tiene nada que ver con las obras. Pero la palabra justificar también puede significar probar, o demostrar la veracidad de una cosa- esto es lo que Santiago quiere decirAbraham fue probada por su obra de sacrificar a Isaac- esta acción probó la veracidad de su fe.

Entonces, no hay contradicción entre Pablo y Santiago- Pablo dice que no somos declarados justos ante Dios por nuestras obras- Santiago dice que nuestra fe es justificada, probada por nuestras obras. Pablo está de acuerdo con esto- dice en Gálatas 5:6 que “en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.” Esto es lo que vale para el cristiano- la fe que obra por el amor, la fe que es probada por el amor. Esto es lo que Pablo enseñó, y es lo que Santiago nos enseña, y no hay ninguna contradicción.

La fe de Abraham actuó juntamente con sus obras- no al principio en la justificación- esta es por fe, por gracia- las obras que actuaron juntamente con la fe fueron obras después de la salvación- probando la veracidad de la fe de Abraham. Y sus obras perfeccionaron su fe- esta palabra perfeccionar puede hablar de madurez o el fin de algo. Así es aquí- las obras de Abraham probaron su fe, demostraron la madurez de su fe, llevaron su fe a la conclusión apropiada.

  • La conclusión- vs. 24

Entonces, así podemos entender la conclusión de esta ilustración, en el versículo 24- “vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.” Y recordamos que Santiago habla de ser justificado aquí como la prueba de lo que pasa después de la salvación- la fe es probada por las obras. Podemos leerlo así- ustedes ven, pues, que el hombre es probada, demostrada, por las obras, y no solamente por la fe. La fe verdadera es probada por las obras, porque si no, es una fe falsa, es muerta.

Y finalmente Santiago da una ilustración más- una no esperada, especialmente después de hablar de Abraham, el padre de la nación judía. Santiago usa la ilustración de Rahab, la prostituta salvada por Dios, en el versículo 25 [LEER].

  • La proposición- vs. 14
  • La cuarta ilustración- vs. 25

Vemos lo mismo como que con Abraham- Rahab no fue salvada por obras, sino sus obras probaron la veracidad de su fe. Rahab demostró su fe en Dios por identificarse con el pueblo de Dios cuando escondió a las espías- y después, por sus obras, demostró aún más la veracidad de su fe- siguió protegiéndoles y dejó el cordón de su ventana para ser rescatada por el pueblo de Israel cuando llegaron para destruir a Jericó. Este gentil, esta pecadora, tenía una fe en Dios que fue probada por sus acciones- exactamente como Abraham.

¿Por qué Santiago usa el ejemplo de Rahab, y no solamente el ejemplo de Abraham? Para demostrar que, no importa el tipo de persona, ya sea un hombre justo o una ramera, Dios le puede salvar- cualquier tipo de persona puede recibir la fe que es un don de Dios para arrepentimiento y creencia en Cristo. No importa quien eres- no importa lo que has hecho- Dios te puede salvar.

  • La conclusión- vs. 26

Y como conclusión, en el versículo 26, otra vez Santiago dice que la fe, sin obras, está muerta- dice, “porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” La existencia de un cuerpo no significa que hay vida- y tampoco la existencia de una fe significa que es viva. La fe verdadera en Dios se prueba por las acciones.

Aclaración- Entonces, estas son las cuatro ilustraciones que Santiago usa para probar su proposición, que la fe, sin obras, no puede salvar. Vamos a revisar lo que hemos visto, para que no haya ninguna duda o confusión después de estudiar este pasaje. Pablo dice, en Romanos 3:20, que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado. Santiago dice aquí, en el capítulo 2, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. ¿Hay una contradicción? ¿Santiago está enseñando herejía?.

Sabemos que no, por dos razones. Ante todo, Santiago está hablando de una situación diferente que la de Pablo. Pablo estaba tratando con gentiles que estaban acostumbrados a tener que trabajar para ganar el favor de sus dioses, y él tenía que ser muy claro con ellos que no podían hacer nada para ganar el favor de Dios, porque Él requiere la perfección, no solamente el ser bueno. Santiago está hablando con judíos, ante todo, que confiaban en su cultura y en su conocimiento para estar bien con Dios- hablaron bien, y dijeron que tenían fe, cuando sus obras dijeron otra cosa. Era muy importante para Santiago ser directo, y demostrarles que la verdadera fe es probada por las obras- que la fe, sin obras, es muerta.

Y la otra cosa es recordar que Pablo, cuando habla de la justificación, está hablando de nuestro estado legal ante Dios- y esto no es por las obras de la ley. Santiago cree lo mismo, porque así nos enseñó en los versículos anteriores- no podemos ser salvos por la ley, porque no podemos cumplirla perfectamente. Santiago, cuando habla de la justificación aquí, habla de la prueba de la fe- habla de la demostración de la creencia en Dios. No hay ninguna contradicción entre Pablo y Santiago.

Y podemos ver esto tal vez aún más claramente, al ver Efesios 2:8-10 [LEER]. Somos salvos por fe, y no por obras- pero somos salvos para buenas obras- esto es exactamente lo que Santiago nos enseña aquí. La persona que confía en sus obras para la salvación no es salva- y la persona que dice que tiene fe pero no tiene obras, tampoco es salva- porque aunque no somos salvos por buenas obras, somos salvos para buenas obras. Las obras no nos salvan, pero sí prueban la veracidad de nuestra fe.

Aplicación- Entonces, ¿qué podemos tomar como la aplicación para nuestras vidas el día de hoy? En primer lugar, oramos que este mensaje convenza a los incrédulos que reclaman ser salvos- oramos que Dios descienda en poder para quebrantar su dureza y mostrarles que ya es tiempo de admitir su hipocresía y humillarse ante Dios en arrepentimiento y fe en Cristo y ser salvos.

Tal vez tú has reclamado ser cristiano por muchos años- tal vez aun has sido bautizado en una iglesia cristiana- tal vez aun eres miembro de esta iglesia local- pero si hoy te das cuenta de que la razón por la cual realmente no has visto crecimiento en tu vida es porque no eres salvo, si te has dado cuenta de que tu supuesta fe es falsa, porque no es acompañada por el fruto del Espíritu, por las buenas obras- entonces, no importa la vergüenza que piensas que sentirías al admitir a los demás que has vivido en una mentira por tanto tiempo, no importa la pena que piensas que sentirías al admitir a los demás que, en realidad, no eres un cristiano, ven a Cristo hoy, ven a Él en arrepentimiento verdadero y un deseo de ser transformado por la obra de Cristo.

Y también hay una aplicación para los cristianos- no quiero que este mensaje estorbe la fe de ningún cristiano verdadero- recuerdan que la solución no es enfocarnos en nosotros mismos y en el mucho pecado que todavía queda en nosotros, sino fijarnos nuestros ojos en Cristo, quien pagó el precio por nuestros pecados. Por favor no piensen que, puesto que no eres perfecto en tus buenas obras, puesto que no tienes muchísimo fruto, que no eres un cristiano- recuerden el mensaje anterior.

Pero este pasaje sí puede ser de mucha ayuda para nosotros que somos cristianos- estos ejemplos son buenísimos para nosotros, para ayudarnos a vivir de manera más y más como Cristo, de manera menos y menos hipócrita, demostrando la veracidad de nuestra fe por medio de nuestras obras- obras por las cuales tenemos el poder solamente debido al Espíritu Santo que vive en nosotros.

Tenemos personas necesitadas en nuestra iglesia local- hermanos y hermanas a que les falta el sustento diario, que no tiene ropa suficiente para el clima- hermanos y hermanas que viven solos, y sienten solos entre semana. ¿Qué deberíamos hacer? ¿Decirles los domingos, “¡que Dios te bendiga hermano- estoy orando por ti hermana!” Deberíamos orar- pero también deberíamos demostrar nuestra fe por nuestras acciones- sacrificar para ayudar a la persona, o sacrificar para dar en la ofrenda para los hermanos en necesidad, para demostrar que tenemos la verdadera fe.

Otra aplicación que podemos tomar de este pasaje, como cristianos, es que necesitamos tener una carga mucho más fuerte por nuestros familiares y amigos- porque muchos de ellos dicen que creen en Dios, dicen que tienen fe en Dios- pero no hay ni la más mínima demostración de la vida cristiana en ellos. Y a veces, o por ignorancia, o porque no queremos pensar en la alternativa, nos engañamos pensando que ellos están bien, que no tenemos que preocuparnos por ellos y por sus almas, porque dicen que creen en Dios.

Pero la honesta verdad que hemos visto hoy en día es que estos tipos de personas en realidad no son los hijos de Dios, y si siguen en su camino sin ser convencidos de su pecado, van a morir eternamente. No digo esto para que salgamos en miedo y pecaminosamente preocupados- pero necesitamos una carga más grande para la mamá que dice que es cristiana, pero no tiene ningún interés en la iglesia y el pueblo de Dios- necesitamos una carga mucho más grande para el hijo o la hija que supuestamente fue salvo en su niñez, pero ahora vive como cualquier otro joven mundano. Ellos necesitan ser salvos.

Y finalmente, podemos pensar en la aplicación a nuestras vidas en cuanto a lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. Dios no solamente dice que nos ama, sino lo muestra cada día. Dios no solamente dijo que nos amó, sino mandó a Su Hijo para morir por nosotros. Y Su Hijo, Cristo, nuestro Salvador, tampoco solamente dijo que nos amó, sino se despojó a Sí mismo, y se humilló hasta la muerte, la muerte de la cruz.

Conclusión- Tengo dos deseos, al terminar este mensaje- en primer lugar, que si hay alguien aquí que dice que tiene fe, pero sin ningún fruto, que reconozca hoy su necesidad de la salvación. Mi deseo es que esta persona pueda darse cuenta de que la fe que reclama tener no es verdadera, si su vida no ha sido transformada por Dios.

Y mi deseo para los cristianos no es que duden de su salvación, sino que pongan su fe más en prácticaque seamos hacedores, no solamente oidores- que actuemos en vez de solamente hablar- que nuestra fe sea activa y obvia, para con los demás. El fruto que producimos es el fruto del Espíritu- Dios nos santifica. Pero tenemos que esforzarnos, en Su poder. Porque una verdadera fe se prueba por la acción- porque una fe, sin obras, es muerta.

POR – Jason Boyle