Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.(Mateo 19:6).
Cuándo se le hizo una pregunta sobre el divorcio, Jesús respondió volviendo a los orígenes:”Al principio de la creación, varón y hembra los hizo dios”(Marcos10:6).
Desde el principio, la complementariedad entre el hombre y la mujer es fundamental, un regalo del creador. Para ello se requiere una comunión íntima y profunda gracias a la entrega mutua entre los cónyuges.
Por eso Jesús explica que “el hombre dejara padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.”Esta unidad fue el propósito de Dios cuando creó la raza humana, hombre y mujer. Que hizo esta unidad para la felicidad de la pareja.
A los que le preguntaban si era lícito repudiar a su mujer, Jesús responde:”Lo que dios junto,no lo separe el hombre”(Mateo19:6).Esta exhortación se dirige a todos, hombres y mujeres, responsables ante su creador.
Amigos cristianos casados, la fidelidad conyugal es un testimonio a lo que Dios previo para la felicidad de los seres humanos. La voluntad de Dios y todos sus recursos están ahí para que nuestra unión sea feliz y vivificadora, primeramente para nuestros hijos, dándoles un hogar, amor y una seguridad para crecer y desarrollarse.
Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. (Hebreos 13:4)
Pidámosle a Dios que mantenga nuestra parejas la gracia y que haga de nosotros testigos de su amor y de su fidelidad.
Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios. (Hechos 16:34)

