En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.(Romanos 2:16)
Allí estaba el presunto asesino, entre dos guardias civiles y rodeado de vehículos de la policía, de magistrados, abogados, testigos y algunos periodistas. Asistía cabizbajo a la reconstrucción de los hechos ordenada por el juez. Había pensado que nunca tendría que rendir cuentas por lo que había hecho… Pero ahí estaba, obligado a volver a ver ciertos rostros, a volver a pensar en ese crimen que hubiese querido borrar de su mente y que su conciencia tanto le había reprochado.
Había estado a punto de lograrlo, ¡pero la situación dio un giro inesperado! Pronto, cada individuo tendrá que existir a una reconstrucción total de su vida por orden de la Justicia divina. Todo lo que fue escondido será revelado; ¡es una de las afirmaciones más serias del evangelio! Existe una memoria infinita e infalible que graba nuestros hechos y gestos y los traerá a la luz ante el tribunal de Dios (Apocalipsis 20:12).
Allí se pronunciara un veredicto inapelable. Sí, existe un Dios que sabe todo, y habrá un juicio. Pero también existe un salvador, su Hijo Jesucristo, quien conoce perfectamente todos nuestros pensamientos y acciones más secretas. El nos invita a ir a el tal como somos e independientemente de lo que hayamos hecho. El pago por nuestras faltas y quiere perdonarnos ahora para que no tengamos que encontrarle mañana como juez ante el gran trono blanco.
Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz. (Lucas 8:17)
¡Hoy es el día de la salvación, el mañana no nos pertenece! Mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. (Isaías 38:17).

