Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.(Juan 3:19)
La luz natural es necesaria para la vida humana, animal y vegetal. Tan pronto como cae la noche, cada uno se apresura a encender la lámpara para prolongar sus actividades.
En el ámbito espiritual, la luz y las tinieblas son tan opuestas como en el físico: “¿Qué comunión (tiene) la luz en las tinieblas?” (2 Corintios 6:14).
La luz que corresponde a las tantas exigencias de Dios revela las malas obras de los hombres; por eso algunos son “rebeldes a la luz” (Job 24:13).
Pero el hombre debe saber que “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5); “sacará a la luz las obras encubiertas de las tinieblas” ( 1 Corintios 4:5 ).
Mientras tanto, Dios llama los hombres, para que salgan de las tinieblas del pecado y entren a disfrutar de su maravillosa luz; por eso envío a Jesús desde el cielo,como un deslumbrante rayo. Él es la “luz verdadera” que alumbra a todo hombre deseoso de andar iluminado (Juan 1:9).
Por eso declaró: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Juan 12:46).
Jesucristo vino para alumbrar al hombre,haciéndole ver su estado moral y mostrándola el camino hacia la morada de la luz.
¿Quién puede ser tan necio para seguir en las tinieblas en vez de dejarse alumbrar por él?
(Génesis 1:4) Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
