Si el Espíritu Santo mora en nosotros, es IMPOSIBLE que seamos poseídos por Satanás.

Una cosa es ser tentado por el diablo, (como en el caso de David); otra cosa es ser poseído por él. No hay que confunir términos. La Palabra dice, “Satanás INCITÓ a David a que hicese censo” (1 Crónicas 21:1). No dice en ningún momento que “poseyó a David”. Todos somos tentados; pero no por eso moran demonios dentro de nosotros.