Una cosa imposible para Dios. (Lucas 22:43-44)

 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.(Lucas 22:43-44) 

 


En Getsemaní, el Señor Jesús dijo a su Padre: “Abba, padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mi está copa (Marcos 14:36).

“Esta copa” era la ira de Dios que El Salvador iba a tener que soportar.

Jesús no pidió que se le permitiera escapar de la muerte.

¿No había venido “para dar su vida en rescate por muchos” ( Marcos 10:45).

Si dirigía “ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librar de la muerte” (Hebreos 5:7), era para pedirle que le sacará de la tumba a la cual estaba decidido a bajar. Dios le escucho y le resucitó pero a Dios le era imposible ahorrarle los sufrimientos de la expiación.

¿Por qué? Porque nos amaba, porque quería salvarnos y esa salvación tan grande no podía cumplirse de otra manera. Consistió en separarse de su amado Hijo colocado bajo el juicio más horroroso y absoluto.

Dios “no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entrego por todos nosotros” ( Romanos 8:32). Fue necesario que el Señor Jesús atravesará esa terrible hora del juicio, cuya solo perspectiva le llenaba de horror.

“Comenzó a entristecerse y a angustiarse. Y les dijo: mi alma está muy triste, hasta la muerte” ( Marcos 14:33-34)

Semejante amor ¿nos dejara insensibles?

                        tu amor no rehusó

                        beber amarga hiel;

                        ni aún la muerte lo venció:

                        amor probado y fiel.