Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.(1 Pedro 5:8-9)
El diablo no es una fuerza misteriosa ni un “principio” abstracto del mal : es una persona viva, una criatura cuya soberbia le hizo perder su privilegiada posición. Fue como nos lo revela el profeta inspirado, “·El sello de la perfección lleno de sabiduría y acabado de hermosura”(Ezequiel 28: 12).
Pero deseo ser igual a Dios y el juicio cayó sobre él, se convirtió en adversario de Dios. Dios es la verdad -satanás es mentiroso, Dios es amor- el diablo es homicida.
Satanás aprovecha todas las ocasiones para ponerse a la obra de Dios y apartar al hombre de su creador : tento a Adán y Eva para someterlos a si mismo, hasta que se atrevió a tentar a Jesús, en el desierto y en Getsemani, para tratar de desviarle de su misión. En todas partes y en todas ocasiones se opone al Evangelio. El es el adversario, para quien todos los medios de combate son buenos.
Es el instigador de todos los conflictos del planeta, explota los malos sentimientos del corazón humano, eso resortes que conoce tan bien: la codicia, la soberbia, la lujuria, el egoísmo. Pero es un ejemplo vencido. Si bien aún conserva su autoridad, pronto le será quitada. “El Dios de paz aplastara en breve a satanás bajo vuestros pies “(Romanos 16 :20).
El diablo sabe que le queda poco tiempo. Por eso obra con todo su poder. Resistamosle imitando a Jesús, asi huira.
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.(Santiago 4:7)

