Celebrar la gloria de Dios (Salmos 19:1-3)

   Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.(Salmos 19:1-3)


Las libélulas que sobrevuelan la superficie reverberante de los estanques, las ballenas que hienden el verde silencio del océano, las cabras montesas con las pezuñas negras, la luna, el sol y las estrellas, los montes y las campiñas: toda la naturaleza proclama la gloria de Dios. La hermosura y la armonía del universo revelan la gloria del Creador y celebran su infinita grandeza así como su profunda sabiduría. 

Por más afectada que sea, esta proclamación de la gloria de Dios no es suficiente, porque el desea ser alabado por criaturas inteligentes.Solo el ser humano es capaz de hacerlo. Además es uno de sus privilegios. Por desgracia, en general el hombre no glorifica a su Creador, ni por su conducta, ni por sus palabras. Muchas veces su vida es una ofensa al Dios de santidad y, en ocasiones, sus palabras llegan hasta la blasfemia.

Entonces Dios reivindicará su gloria juzgando a los hombres rebeldes. Pero ahora es glorificado aún más el tener misericordia de los que ponen su confianza en su Hijo. De esta manera podemos alabar libremente a Dios por todo lo que el es y hace por nosotros. Nuestra alabanza también puede expresarse sin palabras, por medio de una conducta que lo honre.Entonces, cada suceso de nuestras vidas contribuirá a su gloria.¿ hacemos todo para la gloria de Dios?

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14 )