Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.(Romanos 5:15)
Era un maravilloso huerto. Su nombre, Edén, significa placer, encanto. Un río lo regalaba. Allí había magníficos árboles, cuyos frutos eran deliciosos.
En medio del jardín se hallaban dos árboles, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Dios coloco en ese huerto Adán, el primer hombre, y le dio todo lo necesario para ser feliz.Pero, a ese hombre así colmado, Dios quiso ponerlo a prueba. Le prohibió una cosa: De todo árbol del huerto podrás comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás (Génesis 2 :16 -17). Y agrego: El día que de él comieres ciertamente morirás.
¿Que hizo Adan?. No tomo en cuenta los beneficios recibidos de Dios y lo que se le había prohibido, y ni siquiera el juicio que le amenazaba si desobedecía. Al contrario, escucho la voz de satanás. quiso ser igual a Dios. Emprendió el camino de la desobediencia, el cual solo lleva a la muerte. Si las cosas se hubiesen quedado así, se habría logrado una victoria sobre Dios, al arrastrar con él, a la perdición, a la criatura cuya felicidad Dios quería. Pero Dios no podía permitir esto, por eso dio un Salvador a los hombres perdidos que la aceptan.
Desde entonces los descendientes de Adán se dividen en dos grupos, los que creen en Jesucristo y los que no creen en él, los que son salvos y los que están perdidos.
Tú de qué grupo hace parte, ¿aceptaste a Cristo como Señor y Salvador de tu vida? No espere más sí hoy escucha su voz no endurezcas tu corazón, arrepiéntete y vuélvete a Dios, mientras no es tarde. Por la sangre de Cristo hay perdón de pecado y salvación.
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (Juan 1:12)
