Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.(Colosenses 3:17)
El creyente debe asumir los deberes a veces muy absorbente de su condición terrenal, por lo cual a menudo se encuentra ante penosas circunstancias, arduas tarea o situaciones difíciles de manejar, que no inducen al gozo.
El secreto para que sintamos ese gozo de continuo en el corazón es dejar entrar el Señor en todas las circunstancias de nuestra vida y llevar a cabo nuestras obligaciones como cumpliendo su voluntad.
Si nos encontramos frente a un trabajo enfadoso, no lo será tanto si lo hacemos pensando en que es la voluntad del Señor. Las madres de la familia agobiadas por sus reiterados trabajos domésticos encontrarán gran diferencia si los llevan a cabo, cada día, como una tarea confiada por el Señor.
¡Cuantos conflictos interiores-o con otros-desaparecen cuando actuemos en el nombre del Señor Jesús,trátese de nuestro trabajo de nuestras relaciones con los demás! El <> se esfuma, y con él toda la frustración.
Más aún, somos capaces de dar gracias a Dios nuestro Padre en cualquier situación, reconociendo el amor que manifestó hacia nosotros,al darnos a su Hijo. Cierto es que Jesús es nuestro Salvador pero; cuando aceptamos que sea el verdadero Señor de nuestra vida, entonces comprobaremos que también se hace la fuente de nuestra felicidad.
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;(Colosenses 3:23)

